En el paraje La Alegría, departamento de Durazno, un grupo de colonos tiene buenos resultados y busca mejorarlos participando en el Programa Procría. Adela Delgado, Matías Estéfano y Pablo Ortiz han demostrado que, con apoyo institucional y una gestión basada en datos, es posible pasar de un sistema de subsistencia a uno rentable y eficiente.

 

El origen

El camino comenzó en 2010 en una fracción del Instituto Nacional de Colonización (INC). Tras una etapa inicial de poblamiento muy lento y que costó mucho trabajo, hoy los resultados son prueba de que el asesoramiento técnico es una herramienta adecuada para lograr la sustentabilidad. Este grupo dio un salto cualitativo cuando una de sus integrantes participó con su predio particular en el Proyecto Ganadería y Clima. Así el resto de los integrantes conocieron de primera mano como las tecnologías y desiciones que se toman en base a información y manejos que se ejecutan de manera planificada, son el camino del éxito. 

Bajo este proyecto, el predio comenzó a asesorarse: las decisiones ya no se toman por intuición, sino respaldadas por números, priorizando siempre la salud del campo natural y la sostenibilidad de los recursos.

 

Las claves del éxito: Tecnologías de bajo costo

Para mejorar la eficiencia reproductiva y ordenar el rodeo, el grupo implementó cuatro pilares estratégicos de bajo costo pero alto impacto:

  1. Monitoreo de actividad ovárica: Herramienta clave que, junto con el uso de flushing (mejora nutricional estratégica), optimizó la calidad de la preñez.

  2. Gestión del destete: Se definieron fechas claras (marzo-abril), priorizando recuperar el estado corporal de la vaca para asegurar su ciclo reproductivo futuro.

  3. Regulación de carga y registros: Manejo preciso de los potreros según la oferta de pasto. La planificación rigurosa garantiza que los animales lleguen al entore en condiciones óptimas.

  4. Recría externa: El envío de hembras a campos de recría externos asegura que regresen preñadas temprano y con el desarrollo adecuado, liberando espacio en el predio principal.

 

Resultados: Indicadores que hablan por sí solos

La implementación de estas medidas transformó radicalmente los números del predio:

  • Tasa de preñez: Pasó de un 78-80% histórico a superar consistentemente el 90%.

  • Producción de carne: Aumentó de 90 kg a 110 kg por hectárea.

  • Rentabilidad: El ingreso neto, que solía ser cercano a cero, se consolidó en 110 USD por hectárea.

  • Nuevo mercado: Por primera vez, el sistema logró terminar vacas de descarte gordas exclusivamente a campo natural, un logro excepcional para un sistema extensivo.

Un modelo para el pequeño productor

Para los protagonistas de esta historia, el asesoramiento técnico ha sido la herramienta fundamental. "Vamos hacia la estabilidad del sistema", afirma Pablo Ortiz, subrayando que el éxito no depende de grandes inversiones, sino de ejecutar las tareas en tiempo y forma.

Este caso reafirma que la combinación de políticas públicas, extensión rural y compromiso del productor es el motor necesario para que la cría vacuna sea rentable y sostenible.

 

 

 

Auspiciantes anuales