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Ing. Agr. Maria Fernanda Bove Itzaina


 


En el proyecto de invernada del FTTC realizamos el monitoreo del predio de Fabián Jorajuría ubicado en Ombúes de Lavalle. Explota un área de 207 ha arrendadas, donde el principal rubro, en cuanto al área, es la agricultura (actualmente la soja ocupa el 67 %) y como rubro secundario realiza ciclo completo en ganadería. En este rubro trabaja de forma intensiva, en base a pasturas de alta productividad, principalmente alfalfa y en la fase de terminación, suplementando el ganado durante  todo el año. Como forma de mejorar los ingresos familiares, desde 1996 se dedica a brindar servicios de pulverización y fertilización en la zona, utilizando la infraestructura del predio para los trabajos de mantenimiento, reparación y guardado de los equipos.


Fabián, con 50 años de edad, nació y se crió en el predio Santa María, propiedad de sus padres. Realizó la Escuela agraria y regresó al predio con una vocación bien definida en las labores pecuarias. Formó su familia junto a Nathalie y tuvieron dos hijas. Siempre vivieron en el predio. En el año 1996 viendo que era difícil vivir dos familias de 207 ha y con el objetivo de que las hijas pudieran estudiar en Montevideo, Fabián decidió invertir en un equipo de pulverización de tiro.


“Siempre me gustó el tema de los herbicidas y de la maquinaria, pero lo de los servicios surgió por necesidad, estaba difícil para las dos familias. Como muchas veces surgen las oportunidades, esta iniciativa surgió en una crisis económica”. 


Siendo pionero en la zona en el servicio de pulverización, se fue ampliando en área de a poco hasta que en 2004, con el boom de la soja y habiendo mucha demanda del servicio, decidió comprar el primer equipo de pulverización autopropulsado (mosquito). Hoy en día se trabaja con dos personas, que se ocupan tanto de las labores del campo como de los servicios. 


 


El sistema productivo


En un predio de área reducida pero con gran potencial en los suelos, de índice CONEAT 200 en promedio, las alternativas productivas son varias. En este caso se destina un área importante al cultivo de soja. Los cultivos invernales varían en función del precio: por ejemplo en invierno del 2017 se realizó un 40% del área de cebada para industria.


“Por el potencial de estos campos habría que hacer todo agricultura, pero es muy riesgosa, además hoy en día estamos jugados prácticamente solo a la soja, los cultivos de invierno dejan muy poco margen o se pierde plata. En ganadería mantenés el capital y se genera un margen menor, pero más estable”.


El predio se divide en dos fracciones y por una de ellas pasa un cauce de agua, donde hay un área de campo natural. En esta fracción se realiza la cría, en la cual pastorean 70 vacas y vaquillonas entoradas sobre 24 ha de campo natural y en 10 ha de alfalfa. En la otra fracción hay un 60% del área destinada a la recría e invernada de terneros y terneras.


Se trabaja con la raza Aberdeen Angus. En general solo se recría e inverna lo producido, no se compran animales. Las terneras de reposición se recrían en el área de invernada, de manera de darles prioridad en la alimentación. Se utilizan para reposición las más pesadas del lote que entran al entore con 15 meses, el resto de las terneras se venden gordas para faena. 


En el área de cría se manejan todas las categorías juntas: vaquillonas, vacas de primera cría y vacas multíparas. El productor reconoce que de esta manera no se puede realizar un orden de prioridad en la alimentación de las categorías en desarrollo, con lo cual todas las categorías permanecen en buen estado durante todo el año. Este manejo es con el fin de simplificar el trabajo.


El entore va desde el 15 de noviembre hasta febrero, cuando las terneras al pie de la madre comienzan a mostrar celo, por el desarrollo precoz que adquieren por la buena alimentación. Las pariciones se producen temprano y de manera concentradas. Por el estado de los vientres se logran buenos porcentajes de preñez (arriba del 90 %) y al inicio del entore.


 


Manejo de las pasturas


Fabián realizó un curso de invernada del Plan Agropecuario en la localidad de Palmar, Río Negro en el año 1997. Prácticamente todos los manejos que hoy realiza en el predio son con fundamento de lo aprendido en ese curso.


Lo primeros pasos fueron el aprender a manejar el alambrado eléctrico a la perfección, para mejorar el uso de las pasturas.


Las praderas se manejan pastoreando en parcelas, con 3 a 4 cambios por día, lo cual genera una altísima carga instantánea. Con este manejo, el productor considera que se utiliza mejor la pastura (asume un 80-90% de utilización del forraje), se controla el meteorismo y se controlan malezas, ya que el animal consume la totalidad de la planta y no selecciona. Mediante este sistema de pastoreo se logran largos períodos de descanso y cortos períodos de pastoreo, lo cual favorece a la productividad y persistencia de las plantas.


Se destina un área total de 68 ha para la ganadería. En el predio hay un 32% de esta área destinada a cultivos de verano para alimentación del ganado. Se siembran 9 ha de sorgo granífero, destinados a la cosecha de grano húmedo para suplementación animal y 6 ha de sudangrás. El primer corte del sudangrás se usa para enfardar y el destino del segundo corte se evalúa en función de la disponibilidad de forraje de las praderas, se pastorea o se realiza silo pack. El productor considera que este tipo de suplemento es caro, pero no se puede enfardar en seco debido a la época del año (otoño). En general se siembran cultivos de verano para mantener la dotación y cuidar las praderas.


 


Praderas de alfalfa


Consideramos relevante hacer un apartado del manejo en las praderas de alfalfa, debido a la superficie que ocupa en el predio y por el efecto que puede generar el mal uso de esta especie.


Se prepara el suelo con herbicidas respetando los tiempos para darle lugar a que la tierra se “suelte”. Se realiza siembra directa, a una densidad de 12 kg/ha (cuando son sembradas puras). Se utiliza la variedad Chaná, ya que el productor considera que son las de más fácil acceso y las adaptadas a la zona. 


La fertilización se realiza todos los años al voleo con una densidad de 150 kg de 7-40/40-0. El criterio para definir la fertilización es mantener los niveles de fósforo en suelo, ya que son campos con altos niveles de este nutriente.


Para el control de las malezas lo principal, según Fabián, es hacer un buen barbecho inicial, para que las aplicaciones con herbicidas selectivos posteriores sean, en general, mínimas. Esto puede deberse al sistema de pastoreo con altas cargas instantáneas y al manejo de la rotativa pasada en momentos claves, cuando la alfalfa queda muy “paluda”, según expresa el productor.


El manejo de las praderas está dirigido a que duren por lo menos 4 a 5 años y se trata de controlar el pastoreo en los momentos de exceso hídrico o de sequía. En esas condiciones el ganado permanece en ensenadas o pastorea sobre verdeos.


 


Invernada


En el área de invernada se trabaja con dos lotes, de recría (terneros y terneras) y de terminación (vacas, novillos y vaquillonas), para simplificar el manejo y controlar la competencia al momento de la suplementación.


Ambas categorías pastorean sobre praderas o verdeos de alta productividad y excelente calidad. A su vez se suplementan durante todo el año de modo de no realizar cambios en la dieta de los animales y que no cueste el acostumbramiento posterior.


El suplemento es producido en el propio predio y en general es en base a granos (sorgo de grano húmedo, avena y/o cebada) y fibra (fardos y silo pack de praderas). Tienen siempre disponible sales minerales.


Ambos lotes pastorean durante el día y a la noche se encierran en ensenadas, donde hay suplementos y agua de calidad disponible en bebederos. Los objetivos de este manejo son cuidar las pasturas (principalmente en invierno, por las heladas), mantener la carga y simplificar el manejo por el riesgo de meteorismo.


Las tasas de ganancia de peso registradas en las categorías de recría y terminación, durante el período de seguimiento del proyecto de invernada (invierno, primavera y verano 2017-18) fueron de 730 gr/año/día.


Respecto a las tasas de ganancia, Fabián se plantea como objetivo obtener alrededor de 600 gr/año/día en promedio en todo el sistema (ciclo completo) y a lo largo del año. Considera que se podría mejorar las ganancias de peso bajando dotación, pero prefiere trabajar con dotaciones altas, más de 2 UG/ha y con tasas de ganancia moderadas.


 


Consideraciones finales


Inicialmente Fabián trabajaba como colaborador de su padre, a partir del año 2016 decide tomar en arrendamiento todo el establecimiento, asumiendo un gran desafío, principalmente por el alto valor de las rentas de esta zona. La ventaja que posee es conocer cada metro de estas tierras y el vivir en el predio, con lo cual está en el detalle de cada tarea.


En el trabajo de campo, vemos como cada manejo se realiza con prolijidad y dedicación. La eficiencia en el uso de los recursos es prioridad en este establecimiento.


Se tratan de realizar todas las labores en el propio predio para disminuir costos, pero no se ahorra en pasturas ni en suplementación animal, ya que el productor considera que de esta manera se producen más kilos de carne y se mejora el margen.


Durante el ejercicio 2016-2017 se produjeron 375 kg de carne/ha, sobre la superficie total destinada a la ganadería (incluida el área de cultivos de grano para suplementación animal).


Este caso es un ejemplo de como el productor que trabaja en bajas escalas productivas, le  “busca la vuelta” para poder salir adelante y no resignar la vocación ni dejar la tierra en manos de terceros.


El pasado 24 de junio se realizó una jornada abierta en el predio de Fabián para mostrar el sistema productivo y contar esta historia de primera mano.


 


Galería de fotos de la Jornada